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Archives : janvier 2010

21
enero
2010
.: Haití y la sinrazón al descubierto

La tragedia de Haití ha sido suficiente para despertar en cada uno y en el colectivo humano la pregunta sobre lo que llamamos civilización y desarrollo.

El espejo que hoy constituye Haití, en el cual se miran los ricos, los desarrollados, los civilizados,, refleja el estupor, la consternación y la vergüenza que como seres humanos deberían sentir esos que se dicen los civilizados y desarrollados del planeta y todos nosotros. ¿Cómo se puede digerir el que un país que no tiene guerra ni conflicto sea invisible al resto de países? Sólo este terrible terremoto ha sacado a la luz las miserias, el hambre, el caos, la desorganización y el olvido en el que se ha mantenido este país caribeño. Por su lado ha pasado la tragedia y la podredumbre de un sistema que se basa en el expolio, el hambre, la esclavitud, y la ignorancia de sus habitantes. Como fantasma que pulula el cielo azul infinito y las aguas de un mar de colores, el pueblo deambula en busca de un destino que se encuadra entre sus límites terrestres y marítimos, encerrado en su propia inexistencia.

Cuando la naturaleza ha gritado ¡basta! la tierra de esta isla se ha abierto y ha engullido de golpe a sus malhabitantes. Tal es el grito terrorífico que ha resonado estallando los tímpanos de los autistas civilizados, de los ricos atrofiados por su dinero. No cabe duda de que Haití es el espejo reflector de un mundo desigual e injusto que distingue entre países ricos, pobres, míseros e inexistentes. Haití pertenece a estos últimos.

No es con caridad pagada ni mano tendida ni ocupación militar, ni dádiva ocasional, ni ayuda internacional como podemos reparar el daño infinito infringido a un pueblo entero y a su territorio. Es con la acción de una revuelta global y de una regeneración moral y cambio de paradigma social como entraremos en la luz abriendo la compuerta del sentido común, de la razón y del humanismo en un planeta oscurecido por el atropello y la barbarie de quienes más poseen.

Es una señal más que nuestro planeta pone en nuestro entendimiento para llamar a la reflexión y a la detente de un mundo que se extingue por su propia avaricia y ceguera. El camino desaforado emprendido por los ricos y nuevos ricos llevan ineluctiblemente al planeta a la destrucción y retrocede al ser humano a los períodos más oscuros de la humanidad.

Quien crea en milagros, ó en utopías es el que más razones para continuar en este mundo posee. Otras señales aunqnue tenues y débiles aún nos hacen ver que debajo de esta capa de destrucción que cubre el planeta existen otros mundos forjándose, despertándose, juntándose, auto-organizándose experimentales sí, pero que están construyendo ambientes y entornos en los que todos los hombres tienen su lugar. Y en donde el conocimiento y la bondad y la ayuda cooperativa forman la base del ser así humanizado.

Haití es nuestro referente, pero no será el único. La naturaleza se reserva sus acciones y todos tendremos que reconocer en ellas sus mensajes. Todo si seguimos impenitentes el camino errado de la riqueza para unos pocos y el hambre para el resto.


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1ro
enero
2010
.: "no se haga nada para nosotros sin nosotros"

Madrid, 1º de Enero de 2010

Por Clementina Floral

Esta frase acuñada por los Zapatistas de México nos deben tocar las puertas del sentido común. Precisamente cuando hoy todo lo relativo a nuestra existencia y a nuestro comportamiento lo regula el estado con nuestra acquiescencia. Ley que va y ley que viene como un código de reglas organizadas verticalmente que se aplican a las personas sin contar con su opinión ni corresponder a sus necesidades.

No podemos seguir cruzados de brazos mientras el estado y su gobierno siguen dictando lo que es bueno ó malo para la sociedad. No podemos seguir esperando que sea el estado el que nos proporcione el estado de bienestar al que nos hemos hecho acreedores. No podemos seguir consintiendo sin pestañear el desfile de ejemplos televisivos que hieren la sensibilidad estética y ética del telespectador como si de un juego se tratara, tales como programas del corazón, series anodinas, juegos insulsos; ejemplarizando al delicuente, al usurpador y al competitivo. No debemos ya permitir que los grandes dueños del capital sigan regocijándose y ejerciendo su largo poder sobre los empleados, trabajadores y sociedad en general hasta el punto de decidir quién debe trabajar ó engrosar la lista de desempleados haciendo oidos sordos a las peticiones de los trabajadores frente a la mirada pasiva y consentidora del estado, del gobierno, y de la propia sociedad. No podemos seguir impasibles ante el hambre y las necesidades de nivel básico de nuestros conciudadnos mientras nos siguen listando las cifras de beneficios de los bancos y empresas. No podemos seguir acolitando con nuestro silencio cómplice las falsedades, engaños, trucos y despidos de un orden social que se cae a pedazos delante de nuestros ojos y que nos arrastra a su aniquilamiento. No podemos seguir pasivos enfermos ante el enriquecimeinto ilícito de farmacéuticas, multinacionales de los alimentos, de la sanidad, del medioambiente evitando nuestra opinión y evitando nuestra participación.

Debemos consolidar principios éticos y universales rechazando la obsenidad del dinero como único móvil de acción de los ciudadanos para movilizarnos y constituir nuestra base de acción en esta nueva década que hoy comienza.


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