La tragedia de Haití ha sido suficiente para despertar en cada uno y en el colectivo humano la pregunta sobre lo que llamamos civilización y desarrollo.
El espejo que hoy constituye Haití, en el cual se miran los ricos, los desarrollados, los civilizados,, refleja el estupor, la consternación y la vergüenza que como seres humanos deberían sentir esos que se dicen los civilizados y desarrollados del planeta y todos nosotros. ¿Cómo se puede digerir el que un país que no tiene guerra ni conflicto sea invisible al resto de países? Sólo este terrible terremoto ha sacado a la luz las miserias, el hambre, el caos, la desorganización y el olvido en el que se ha mantenido este país caribeño. Por su lado ha pasado la tragedia y la podredumbre de un sistema que se basa en el expolio, el hambre, la esclavitud, y la ignorancia de sus habitantes. Como fantasma que pulula el cielo azul infinito y las aguas de un mar de colores, el pueblo deambula en busca de un destino que se encuadra entre sus límites terrestres y marítimos, encerrado en su propia inexistencia.
Cuando la naturaleza ha gritado ¡basta! la tierra de esta isla se ha abierto y ha engullido de golpe a sus malhabitantes. Tal es el grito terrorífico que ha resonado estallando los tímpanos de los autistas civilizados, de los ricos atrofiados por su dinero. No cabe duda de que Haití es el espejo reflector de un mundo desigual e injusto que distingue entre países ricos, pobres, míseros e inexistentes. Haití pertenece a estos últimos.
No es con caridad pagada ni mano tendida ni ocupación militar, ni dádiva ocasional, ni ayuda internacional como podemos reparar el daño infinito infringido a un pueblo entero y a su territorio. Es con la acción de una revuelta global y de una regeneración moral y cambio de paradigma social como entraremos en la luz abriendo la compuerta del sentido común, de la razón y del humanismo en un planeta oscurecido por el atropello y la barbarie de quienes más poseen.
Es una señal más que nuestro planeta pone en nuestro entendimiento para llamar a la reflexión y a la detente de un mundo que se extingue por su propia avaricia y ceguera. El camino desaforado emprendido por los ricos y nuevos ricos llevan ineluctiblemente al planeta a la destrucción y retrocede al ser humano a los períodos más oscuros de la humanidad.
Quien crea en milagros, ó en utopías es el que más razones para continuar en este mundo posee. Otras señales aunqnue tenues y débiles aún nos hacen ver que debajo de esta capa de destrucción que cubre el planeta existen otros mundos forjándose, despertándose, juntándose, auto-organizándose experimentales sí, pero que están construyendo ambientes y entornos en los que todos los hombres tienen su lugar. Y en donde el conocimiento y la bondad y la ayuda cooperativa forman la base del ser así humanizado.
Haití es nuestro referente, pero no será el único. La naturaleza se reserva sus acciones y todos tendremos que reconocer en ellas sus mensajes. Todo si seguimos impenitentes el camino errado de la riqueza para unos pocos y el hambre para el resto.
Madrid, 1º de Enero de 2010
Por Clementina Floral
Esta frase acuñada por los Zapatistas de México nos deben tocar las puertas del sentido común. Precisamente cuando hoy todo lo relativo a nuestra existencia y a nuestro comportamiento lo regula el estado con nuestra acquiescencia. Ley que va y ley que viene como un código de reglas organizadas verticalmente que se aplican a las personas sin contar con su opinión ni corresponder a sus necesidades.
No podemos seguir cruzados de brazos mientras el estado y su gobierno siguen dictando lo que es bueno ó malo para la sociedad. No podemos seguir esperando que sea el estado el que nos proporcione el estado de bienestar al que nos hemos hecho acreedores. No podemos seguir consintiendo sin pestañear el desfile de ejemplos televisivos que hieren la sensibilidad estética y ética del telespectador como si de un juego se tratara, tales como programas del corazón, series anodinas, juegos insulsos; ejemplarizando al delicuente, al usurpador y al competitivo. No debemos ya permitir que los grandes dueños del capital sigan regocijándose y ejerciendo su largo poder sobre los empleados, trabajadores y sociedad en general hasta el punto de decidir quién debe trabajar ó engrosar la lista de desempleados haciendo oidos sordos a las peticiones de los trabajadores frente a la mirada pasiva y consentidora del estado, del gobierno, y de la propia sociedad. No podemos seguir impasibles ante el hambre y las necesidades de nivel básico de nuestros conciudadnos mientras nos siguen listando las cifras de beneficios de los bancos y empresas. No podemos seguir acolitando con nuestro silencio cómplice las falsedades, engaños, trucos y despidos de un orden social que se cae a pedazos delante de nuestros ojos y que nos arrastra a su aniquilamiento. No podemos seguir pasivos enfermos ante el enriquecimeinto ilícito de farmacéuticas, multinacionales de los alimentos, de la sanidad, del medioambiente evitando nuestra opinión y evitando nuestra participación.
Debemos consolidar principios éticos y universales rechazando la obsenidad del dinero como único móvil de acción de los ciudadanos para movilizarnos y constituir nuestra base de acción en esta nueva década que hoy comienza.
Madrid, 9 de diciembre de 2009
Por Clementina
No es fácil ser mujer. No lo ha sido nunca. Las mujeres han tenido que luchar para ganarse un sitio de respeto, de justicia, de amor y de igualdad en la sociedad en la que les ha tocado vivir. Y lo han hecho con convicción, consciencia y compromiso dando su vida en ello.
Son muchas las mujeres que han luchado hasta su muerte por defender sus convicciones y la lucha por un orden social justo e igualitario. Quizás su repercusión y su sitio en la historia ha estado minusvalorado, su repercusión ha sido menor que la de sus contemporáneos hombres, pero eso no les ha quitado ni un ápice de valor, de firmeza y de fundamento a sus luchas.
También ha habido mujeres que han traicionado las convicciones con las que en un comienzo se dieron a conocer y han sucumbido al ruido de la fama, el oportunismo político de los partidos quienes las han acaparado engañándolas y haciéndoles grandes promesas de igualdad de derechos, de leyes más justas y de emancipación, manteniendo con ello la condición de esclavas y de sometidas al poder de sus partidos políticos en calidad de correas de transmisión de sus jefes y hombres.
Pero por fortuna son más numerosas las mujeres que han entregado su vida por defender su ideal de mundo, de vida y de convivencia.Y que siguen en esa tarea de lucha no contra los hombres sino contra las estructuras socio-políticas, intelectuales, culturales, científicas y educativas.
Este es el caso de Aminatu Haidar. Su nombre es poco conocido. Su lucha ha sido ignorada por el gran público hasta hoy. Sus convicciones desconocidas. Sólo hasta hoy y por la valentía de su resistencia pacífica la lucha de esta mujer valiente y sensible ha salido a la luz para que sepamos todos cuál es su idealidad y el motivo que la ha llevado hasta esta huelga de hambre.
Hoy en este mundo descabezado, prejuiciado, y de corazón helado la lucha de esta mujer es incomprendida e incluso motivo para muchos ignorantes, de mofa, de incredulidad y de desprestigio.
Pero las que hemos y seguimos luchando por el verdadero valor , emancipación y compromiso de las mujeres, subrayamos con orgullo y henchidas de una profunda emoción que los seres humanos, hombres y mujeres, queremos un mundo más justo, más igual, más social, más progresado para nuestros pueblos y nuestros contemporáneos. No importa el fatal destino al que nos propongamos llegar si con ello estamos abriendo grietas en el muro de las estructuras políticas de esta sociedad deshumanizada y en las mentes ignorantes y tapiadas de gobiernos y sociedad civil.
Aminatu Haidar es un ejemplo de Mujer, al estilo de siempre y de mañana, de Alguien comprometido con su tiempo y con sus gentes y con un mundo para el que quiere que recobre la racionalidad, el amor y el sentido común.
Como mujeres y desde nuestra condición femenina apoyamos a Aminatu Haidar por su valentía, su sensiblidad y su firme propósito de llevar hasta sus últimas consecuencias una lucha hasta hoy desconocida por la libre emancipación de su pueblo , de sus conciudadanos y del planeta.
Madrid, 3 de Diciembre de 2009
Por Clementina
La nueva ley de Internet que pretende desarrollar el Gobierno es una muestra clara de que la ignorancia gobierna este país. La mano todolegisladora del Gobierno se ha tropezado esta vez contra la mayor representación de libertad y de solidaridad y neutralidad que se manifiestan en la sociedad del conocimiento como es el Internet. No se puede legislar, sin más Internet como quien edicta artículos en serie desde el podio del poder , cosa que ultimamente es adicto a hacer el gobierno. La torpeza e ignorancia de este gobierno ha hecho saltar por la red la más amplia y distribuida reacción contra la sosodicha ley. Desde aquí nos adherimos al Manifiesto que circula por Internet e invitamos a todos a la concentración que hoy a las 8:00PM tendrá lugar en el Ministerio de Cultura (Plaza del Rey nº 1)
Madrid, 25 de Noviembre de 2009
Por Clementina
Siento una gran preocupación por el estado actual de la moral, de la moral social. No ceso de preguntarme a dónde seremos capaces de llegar si todo sigue como lo vemos, sentimos, olemos , palpamos y actuamos hoy. Anteriormente la moral cristiana «resumía» el comportamiento humano y «marcaba» el camino de los valores sociales del individuo. Hoy sabemos que esa moral cristiana se edificaba sobre la mentira y la hipocresía de la religión que anteponía sus intereses de poder y de dominio sobre el individuo, a la libertad, al valor, a la iniciativa, a la autonomía y a la solidaridad humanas.
La trampa premeditada tendida por la religión, y por el estado, es haber solapado «su moral socio-cristiana» con el sentimiento moral propio del individuo, que tal como dice el proverbio que hace la entrada a este escrito es "anterior en la evolución a la posición erecta del hombre".
Desvanecida la moral de la religión tomando el relevo el estado, el individuo se encuentra solo y aislado y a la deriva. Incapaz de distinguir entre el Bien y el Mal confunde ambos y pervierte sus significados. Incapaz de oir el latido de su sentimiento moral, el individuo de la sociedad actual ha sucumbido al «valor» del dinero y lo ha convertido en «fin»de su experiencia vital.
El hombre ha abandonado su estadio de ser inteligente para ahondar en las profundidades de la ignorancia y el estancamiento y retroceso moral.
Sigue como un autómata el camino proyectado sobre él por el poder del estado y las leyes del mercado que dictan las multinacionales del dinero, del autoritarismo y de la derrota vital
Absolutamente inermes y desactivados de todo motor de solidaridad y de hábitos sociales comunes, los individuos hombres observan cómo se cometen los peores crímenes, se perpetran asesinatos, se despojan de sus bienes a los más empobrecidos, se enriquecen ilimitadamente los ricos, mientras continúa observando cómo los estados, serviles al poder que da el dinero, someten y envilecen a sus siervos votantes, pervirtiendo así, la forma de convivencia asociada que constituye la democracia, devolviéndolos , pues, a los estadios más oscuros de la humanidad.
Y así vamos agotando la Vida sobre este planeta porque la Vida no puede mantenerse sino a condición de esparcirse.
Entonces, la fuerza debilitada del sentimiento moral , imposible de acallar, invita a recuperar la confianza mutua. Si oimos ese llamado interior de nuestro sentimiento moral, estamos dando una nueva oportunidad a la Vida.
Recuperando la confianza mutua reforzamos el sentimiento moral. Sin confianza mutua no hay lucha posible, no hay valor, no hay iniciativa, no hay solidaridad, no hay victoria: es la derrota segura. La ley del apoyo mutuo es la ley del progreso.
El sentimiento moral nos dice que poder obrar es deber obrar. La Vida es vigorosa, fecunda, rica en sensaciones.
El Deber- concepto tan denostado por lo que implica de compromiso- «no es otra cosa que una superabundancia de vida que pide ejercitarse. Darse es al mismo tiempo la conciencia de un poder.»
Reflexionemos más sobre la escasez de moral social y empeñemos nuestros esfuerzos en oir el llamado silencioso del sentimiento moral para que la Vida tome el sentido vigoroso y progresivo que se nos ha regalado.